2016-2017 season preview: Boston Celtics

Solo Durant sabe si los Celtics -incluyendo a Tom Brady- tuvieron alguna oportunidad de que se mudara a Massachussets pero Al Horford sí que eligió a los Celtics sobre otras franquicias lo que hace más contender en el Este a los del Garden. No consiguieron una estrella que les cambiara el rumbo por completo pero sí consiguieron un jugador perfecto para el camino que tomaron hace dos años, el de un equipo basado en la química bajo el liderazgo de una de las mentes más brillantes de la NBA como la de Brad Stevens y del que solo puede salir cosas buenas.

Tras sorprender hace dos años y colarse en los playoffs siendo séptimos a pesar de traspasar a Rajon Rondo y Jeff Green, los Celtics fueron a más el año pasado y se colaron entre las cinco mejores franquicias del Este cayendo en primera ronda de los playoffs ante Atlanta en una serie igualada por talento, ética y química. Ahora la química ha cambiado de bando.

Los Boston Celtics han sido uno de los equipos más beneficiados de la NBA este verano al conseguir convencer a Al Horford de que el Boston Garden era el mejor escenario para su evolución. Además de llevarse a uno de los mejores jugadores en un puesto importante como el de pívot, los Celtics se llevan a un jugador infravalorado durante años pero que no hará más que aportar variantes a una pizarra táctica como la de Stevens que agradece cualquier detalle y lo explota.

No podemos obviar que el draft dejó un buen pellizco en los verdes en forma de pick número 3 -herencia del traspaso de Paul Pierce y Kevin Garnett a los Nets- con Jaylen Brown, uno de los mejores jugadores de la nueva camada que aportará en todas las facetas del juego y que tendrá un máster con Coach Stevens. En la pretemporada ya ha enseñado sus buenas maneras y la gente de Boston está de enhorabuena con él.

Si bien hace doce meses los Celtics tenían exceso de equipaje en la pintura, se presentan en la temporada 2016-2017 con un hombre sólido sobre el que puede girar perfectamente un proyecto como es Horford, que en su último año en Atlanta promedió 15 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias lo que habla mucho -y muy bien- de la polivalencia del dominicano.

DÚO

A pesar de que los Celtics hicieron fuerza de la ausencia de una estrella -traspasaron a Rondo hace ya dos años- la llegada de Isaiah Thomas les cambió la vida. El pequeño base de los Celtics encara esta temporada con el cartel de All Star algo destacable para un jugador de 1,75 que fue elegido en el puesto 60 del draft. Isaiah compartirá galones, balones y cartel de All Star y Franchise Player con Al Horford y, evidentemente, dos es mejor que uno.

Los Celtics han hecho buena su identidad colectiva sobre todas las cosas y así Stevens ha ido allanando el minado camino que supone llegar a unos Celtics que acaban de traspasar a un mito y que no tienen pinta de pisar playoffs en los próximos cinco años. Stevens lo hizo a la segunda y tras deshacerse de Rondo y Jeff Green, quien sabe si jugadores con demasiado cartel para un entrenador que quería jugadores para la causa y no una causa para los jugadores. 

Ahora tiene un dúo de estrellas que son jugadores de equipo, ambos con una trayectoria que incluye un partido de las estrellas en el caso del pequeño Isaiah y alguno que otro en las espaldas del dominicano. Tras hacerse fuerte en el sistema de Budenholzer, Horford ha querido salir de Atlanta y la oferta de ponerte a las órdenes de Brad Stevens es difícil de rechazar. 

DEFENSA

Los Celtics eran ya de por sí uno de los mejores equipos en defensa de la NBA. La pizarra de Stevens lleva dos temporadas dejando detalles y aunque se está muy lejos de los Celtics de Doc Rivers que ni anotaban ni dejaban anotar, la franquicia ha recuperado la fuerza del conjunto y eso se ve en la defensa.

Por si fuera poco ha llegado un cinco versátil en ataque y buenísimo en defensa como Horford a una defensa donde ya destacan Avery Bradley, Marcus Smart o Jae Crowder.

El 99 de los Celtics, el mayor error de la historia de una leyenda como Phil Jackson es otra pelota caliente para los Boston Celtics. Capaz de anotar y rebotear con facilidad llegó de rebote y no se cansa de demostrar que Dallas se equivocó al traspasarlo y que el Maestro Zen también lo hizo. 

Criado en los mismos gimnasios que vieron crecer a D-Wade o Jimmy Butler, Jae Crowder promedió 14 puntos y 5 rebotes en solo 30 minutos de juego y ejemplifica -junto a Bradley- mejor que nadie el estilo de jugador que Stevens -como todos los entrenadores- están encantados de tener en su equipo. 

El propio Bradley es un jugador minusvalorado por muchos pero importante en los Celtics y con un talento para todo que le hizo con un hueco en el quinteto defensivo del curso pasado. Por delante de otros con más nombre defensivo como Paul George o Jimmy Butler.

Ambos encarnan a la perfección el jugador que quiere Stevens, una amenaza de brazos aparentemente interminables para unas líneas de pases que algunos ven como autopistas y donde ellos ejercen de cobradores. No en vano, los Celtics fueron el segundo equipo con más robos de la NBA. Y no, no estamos hablando de tener un pick número 3 en la manga siendo uno de los cinco mejores equipos del Este. 

Y en todo este enmarañado defensivo, los Celtics han situado a Al Horford. Pívot o ala pívot según haga falta, el dominicano es un excelso defensor capaz de frenar intentos de jugadores muchos más bajos que él y con una lateralidad que le permite tapar penetraciones de jugadores más atléticos. Tampoco hay que olvidar que Amir Johnson sigue en los Celtics como un más que buen defensor. 

ROTACIÓN

Si en algo ha mejorado Boston respecto al equipo que cayó en primera ronda ante los Atlanta Hawks es en la segunda unidad. Jaylen Brown llega como agua de mayo a una rotación que se mostró ineficaz ante los Hawks en abril pero no es la única buena noticia. 

Gerald Green regresa a Boston con más experiencia que en su primera etapa y con el cartel de uno de los microondas más solicitados de la NBA después de reconducir su carrera en Phoenix y, en menor medida, en Miami el año pasado. Dijo sentirse feliz de volver a vestir el verde de los Celtics y como microondas reputado deberá ayudar a un ataque de los Celtics que no ha sido una maravilla más allá de lo maravilloso que era verlo funcionar sin una estrella. 

Stevens puso todo los huevos en una misma cesta - Isaiah- y ahora podrá diversificar porque entre lo que ha llegado -Horford o Green- y lo que él ha creado - Bradley o Crowder- los Celtics tienen ahora un equipo que fácilmente pasará de los 105 puntos por noche. Y eso en el Este es un arma muy importante que un superdotado táctico como Brad Stevens sabrá explotar como nadie. Para eso ha modelado este equipo desde hace años. Los Celtics están (muy) de vuelta.

FRANCHISE PLAYER: AL HORFORD

Es injusto no situar a Isaiah Thomas en este apartado porque se lo ha ganado a pulso en Sacramento, Phoenix y Boston. Ha llegado al All Star Game partiendo del número 60 del draft y con una desventaja evidente en sus 175 centímetros de altura. Pero Horford es la clave. Y lo va a ser.

Especialista defensivo, el dominicano promedió 15 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias el curso pasado en solo 32 minutos sobre el parquet. Su fichaje da mucho al estilo de Stevens y el propio estilo del ex de Butler abre un abanico de posibilidades impresionantes para él.