2016-2017 Season Preview: Atlanta Hawks

Después de que la mejor Regular Season de su historia no les valiera para plantar cara en la postemporada ante los Cleveland Cavaliers de LeBron James, los Atlanta Hawks bajaron el pistón. Mucho tuvo que ver, claro, la marcha de DeMarre Carroll a Toronto. 

A pesar de la baja del alero, los Atlanta Hawks continuaron siendo uno de los equipos más fiables de la NBA en ambos lados de la cancha y en gran parte de las canchas de la liga lo que les hizo ser quintos sin tener, un año más, un equipo con estrellas. Buenos jugadores sí, estrellas, ninguno. Este año tendrán un reto superior y es que a la marcha de DeMarre Carroll hay que sumarle las de Jeff Teague a Indiana y de Al Horford que dejó la que había sido su única casa en la NBA para irse al enemigo, a los Celtics que fueron el primer rival de Atlanta en la pasada postemporada. 

Mike Budenholzer sigue al frente de la nave y es la mejor noticia que pueden tener los fans de Georgia y es que pocos entrenadores han sacado tanto rendimiento de sus jugadores en los últimos años como él. 

Llevó a Teague, Korver, Carroll, Millsap y Horford hasta las 60 victorias y a pesar de que el quinteto ahora solo cuenta con Korver y Millsap como supervivientes lo cierto es que los Hawks siguen dando la sensación de ser un equipo serio más allá de los nombres que luzcan en la parte posterior de la camiseta porque el que importa es el de delante, eso está claro. 

Ya sea dando entrada a Kent Bazemore por DeMarre Carroll o a Dennis Schröder y Dwight Howard por Teague y Horford, la sensación de que habrá que sudar sangre para ganar en el Philips Arena continúa en el ambiente de la NBA. Y razón no falta porque los Hawks se han desprendido de Teague porque confían plenamente en Schröder y la baja de Horford era un mal menos ya que el año que viene será agente Paul Millsap y a él sí quieren retenerle. A cambio ha llegado -y no por poco dinero- Dwight Howard que tras jugar en Los Angeles y Houston regresa al Este para jugar en su Georgia natal y, quién sabe, si volver a enfundarse la capa y atemorizar las pinturas rivales con su mejor versión. 

BE GR8 

Ya no es un icono de Adidas, ya no es Superman y ya no luce ni siquiera el número de toda la vida, el 12, pero Howard es feliz de haber regresado a casa y eso va a jugar a su favor. Lucirá el dorsal número 8 con el slogan que la marca china Peak ha creado para él “Be Gr8” y eso es justamente lo que es Howard. 

Llega tras la peor temporada de su vida en los Houston Rockets y poco menos que a la carrera ya que vio llegar a D’Antoni al Toyota Center y quedó enterrada cualquier posibilidad de seguir en los Rockets. Si le había amargado la vida una vez -en LA- para qué repetir debió pensar el bueno de Howard. 

Y pasa de un entrenador del viva la vida a uno totalmente opuesto como Mike Budenholzer, un hombre capaz de hacer de Howard un jugador que oposite a regresar a un All Star y no solo como matador, algo que parece haber olvidado. 

Con 31 años, el pívot de Atlanta está todavía en disposición de ser determinante en el Este. Tendrá una pieza de toque seria cuando se enfrente a sus ex de los Magic o a los Celtics pero Pacers, Knicks, Hornets y, sobre todo, Cavaliers carecen de un juego interior dominante por lo que Howard podría decantar la moneda. 

Los Hawks fueron los mejores de la 

NBA en defensa dentro del perímetro permitiendo solo un 46,9% de anotación en esas situaciones y no hay duda de que parte importante de ese porcentaje venía de una solidísima pareja interior formada por Horford y Millsap pero sin olvidar a Korver, Teague ni Bazemore. 

LA DEFENSA ES COSA DE TODOS 

Lo cierto es que ningún miembro del quinteto tipo de los Hawks del año pasado pasaba por ser un especialista defensivo. Ni Teague era un ladrón o un defensor de pick&roll exagerado, ni Bazemore, ni Korver ni tampoco los pívots pasaban por taponadores y rim protectors a la antigua usanza pero los Hawks fueron la sexta mejor defensa de la NBA y eso es el sello de Mike Budenholzer se mire por donde se mire. 

Fueron terceros en robos y es que la defensa de líneas de pase de los Atlanta Hawks era digna de admirar y ahí sí destacaban Sefolosha o Bazemore pero sorprendentemente el líder en robos con casi dos por partido era Paul Millsap, el ala pívot del equipo lo cual dice mucho de este equipo. 

Es por eso que entendemos que los Atlanta Hawks van a seguir siendo un equipo duro de pelar en el Este a pesar de las bajas de jugadores clave. Dwight Howard -esperando un buen nivel suyo-es un defensor muy serio en la pintura aunque un small ball podría hacerle daño si le hace salir tres o cuatro metros de su zona de confort. 

Además de Howard y Millsap, los Hawks tienen en Tiago Splitter a un pívot diferente. Se perdió gran parte de la temporada pasada por una operación de cadera y no podrán contar con él hasta diciembre mientras Eddy Tavares y Mike Muscala no son alternativas viables. 

Tampoco lo es un Kris Humphries cuya tendencia a alejarse de la pintura le ha llevado a ser ahora un peligro desde el perímetro más que desde el poste. 

EL YIN Y EL YAN 

Curiosamente Budenholzer ha apostado por un base nada cuadriculado como Dennis Schröder y es que el alemán es un canto a la improvisación en muchas fases del partido. 

El cambio de Jeff Teague por Dennis Schröder apunta a ser un factor diferencial en la creación y es que los Hawks ya cayeron de manera drástica en la clasificación de eficiencia ofensiva desde su histórica campaña de 60 victorias. 

Pasaron de 60 a 48 y lo más significativo fue el bajón del equipo en cuanto a acierto desde el triple. En la temporada 2014-2015 los Hawks eran un ejemplo de compartir el balón y Korver una máquina de anotar triples, pero no era el único. 

Con una cuidada distribución del balón, los Hawks aniquilaban equipos anotando triples abiertos a base de extra pass, extra pass y más extra pass. Aparentemente, eso no pasará con Dennis Schröder partiendo como base titular del equipo. 

Jeff Teague promedió casi 6 asistencias por noche con 2,8 pérdidas de media mientras Dennis Schröder solo se quedó en 4,4 pases de canasta por 2,4 pérdidas, un ratio que deberá mejorar el base alemán ahora que va a ser quién sabe si el hombre más importante de la rotación. El ahora base de los Pacers también robaba más balones. 

Además de Schröder, Budenholzer tendrá otros dos bases más a su disposición y son muy antagónicos. El alemán es todo ímpetu mientras su teórico suplente, Jarret Jack, es más analítico y frío. El tercer base del roster es una incógnita y es Malcolm Delaney que llega a la NBA tras hacer una temproada excepcional en el Lokomotiv Kuban ruso que metió en la Final Four de Berlín donde fueron terceros. 

FRANCHISE PLAYER: PAUL MILLSAP

Los Hawks sacrificaron a Jeff Teague y esperaban la marcha de Al Horford para tener espacio salarial para él el año que viene. El interior de los Hawks es un jugador sobresaliente para la Conferencia Este con una IQ envidiable e inmejorable para el estilo de Budenholzer. Tirador, defensor y generador desde el poste y desde media distancia es el hombre franquicia de un equipo cuyo estilo no se negocia.